A mi Sra. D.ª Dolores Perinat de Pacheco
¡Lo que puede el tiempo!
1848
| Volviome loco una mujer hermosa | ||||
| diez lustros ha: lloré, seguí su huella, | ||||
| vi el soberano bien cifrado en ella, | ||||
| y ensalcé su beldad en verso, en prosa. | ||||
| Dije que sus mejillas a la rosa | ||||
| prestaron su carmín; que no tan bella | ||||
| fue la madre de Amor; llamela estrella, | ||||
| cielo, sol, querubín, arcángel, diosa. | ||||
¡Mas hoy qué diferencia, cara amiga!
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| que tan amarga sequedad te diga: | ||||
| siempre que veo tu gentil persona | ||||
| exclamo, cuando más, ¡Dios te bendiga! | ||||
| y vuélvome tranquilo a mi poltrona. | ||||
Juan Nicasio Gallego